Ya va a venir el día
Ten fuerte en tu mano a tu intestino grueso
Ya va a venir el día
Ponte el sol.
Todo lo que me hablaste del amor. Todo lo que me dijiste acerca de lo que sentías por mí, fue todo una mentira. Todo lo que vivimos este año, ahora lo veo más claro, fue una gran farsa. ¿Qué extraño no? Que alguien que nunca tuvo voluntad o disciplina para ir al gimnasio o para terminar su tesis demuestre tanto ahínco y decisión en ligarse las trompas o en destruir el amor que sienten por ella. Voluntad de muerte. Voluntad al servicio de la destrucción.
Si ya me habías dejado de amar desde hace tiempo… ¿por qué seguiste con la farsa, alargándola, estirándola? ¿Por qué me decías que me amabas si en realidad ya sentías otra cosa, y generaste todo ese desgaste de desencuentros y peleas absurdas como la del cine o la de Benquerencia? ¿Por que esos mensajes de “no te entregues corazón libre, no dejes que maten la alegría” cuando el tuyo ya había dejado de latir hace rato? ¿Por qué me jugaste tan deslealmente? ¡Solo porque tenías miedo a que no te quisieran? Vamos… somos grandes… así que temías ser cruela y mala y ahora resulta ser que de un día para el otro podes serlo tranquilamente, podes basurear y maltratar con tu evasión, con tu silencio, con tus exigencias de querer una separación en buenos términos.
Creo que no sos sincera conmigo. Creo que me escondes algo. Y que por temor entonces convertiste tu despedida en una huída. Como si me tuvieras miedo. Miedo de qué me pregunto, y creo que vos me escondes los motivos, motivos que conoces. ¿Miedo a cometer algún sincericidio? Hmmm…
Por ejemplo ahora me decís: “El daño, el dolor, ya está hecho y lo he provocado yo. Yo me hago cargo de esto que me pasa y lo que implica”. Como verás solo te haces cargo de lo que te pasa a vos, pero no tenés ni puta idea de lo que le pasa al otro (en este caso a mí). Como verás sólo te fijás en lo que sucede alrededor de tu ombligo, nunca pudiste extender tu mirada más allá de vos, nunca contemplaste la posibilidad de abrir tus emociones y compartirlas conmigo. Al menos de manera fiel a lo que dictaba tu corazón y lo que pensaba tu cerebro.
Te lo dije siempre, te dije desde el primer momento que tenía mis miedos de involucrarme con vos porque sé que esto es lo que se podría venir en cualquier momento: el dolor. Un dolor más profundo que el dolor físico. Un dolor que te duele más porque te vacía el corazón y te deja totalmente indefenso, inerte, seco. Un dolor donde no solo tu ausencia, sino la confirmación de tu decisión me abrió al horrible y tenebroso mundo de los días sin Caro. Los días mas negros de mi vida sabelo, te los debo también a vos.
Por temor a ese dolor intenté hacerte comprender que es inútil insistir en el amor, porque siempre se sale lastimado de ahí. Y vos no me escuchaste, no me oías, solo te oías a vos misma y a tus deseos, deseos de tener un compañero, deseos de tener una pareja, deseos de un hogar dulce hogar. Y como una desquiciada mental vos me hablaste del amor. De las maravillas del amor. Que sin amor la vida no vale la pena ser vivida. Que sin amor estamos huecos, grises, apagados. Y que el amor permite compartir la vida, hace que sea más tolerable. Me convenciste de que eras la mujer que no solo deseaba sino que además sentías lo mismo que yo sentía por vos. Sentí que eras la mujer de mi vida Caro.
Pero bueno, resulto ser que yo no era el hombre de tu vida sino el desecho que terminó en tu compot. Resultó ser que yo era de ¿crayón? cuando tuve que haber sido de tiza o que fui azul (un pitufo? El Dr Manhattan? Acaso un Blue man?) cuando tuve que haber sido amarillo. Caramba, cuanta incomprensión, ¿no? Cuanto error de apreciación de tu parte. Me pregunto si alguna vez me habrás llegado a ver como en verdad soy. Y eso que te lo propuse varias veces. Te dije que nos diéramos tiempo para conocernos, para no estrellarnos, pero tu idea en el fondo fue siempre esa: consumir todo en el momento en que solo vos quería que se consumiera. Si si, ya se al final sucedió lo mismo: nos estrellamos (¿o más bien debo decir que me estrellaste?)
¿Y Sabes lo que es peor? Haber confiado en vos. Esa decepción no tiene arreglo. Porque que vos digas que no confiabas en mi es algo que me molestaba pero que no podía arreglar, porque era una cuestión tuya que la sintieras o no. Pero lo que no me perdono es haber confiado en vos, es haber hecho de mi vida junto a vos una costumbre en la que dejé de hacer un montón de cosas por mí, hubo un montón de gente que alejé de mí por vos, un montón de sentimientos que ya no los puedo volver a tener (como mi cariño a pedro) y eso me decepciona. Me decepciona y me enoja que pienses que los sentimientos que construimos los otros que estuvimos alrededor tuyo ya no existen mas por el mero hecho de que vos dejaste de sentirte enamorada de mi.
Y resulta ser que después de este año de mentiras donde al fin me confesas que si, que ya no me queres mas, y me decis que tengo razón. Que lo que yo noté en vos era finalmente cierto. Había desamor. Nunca me lo confirmaste, por cierto. Te lo pregunté varias veces, te pedí que habláramos sobre lo que te estaba pasando y siempre lo dejaste ahí, lo negabas porque, ahora me entero, no te gustaba jugar el papel de la mala y cruela. Pero finalmente te diste cuenta que tenías que jugar ese papel porque en realidad esa es tu verdadera forma de ser, como solias decir: sos gente de mierda. Quiero hacerte saber que esto implica que entonces jamás fuiste sincera conmigo, que siempre que me decias que me amabas no era cierto, que en realidad tenías temor a no ser querida y entonces jugabas un papel de buenita y que ahora te das cuenta que no pasaba la cosa por ahí.
Pero de todas formas no dejo de asombrarme de tu hipocresía y de tu caradurez en seguir exigiendo condiciones como si yo fuese un tonto al que todo te digo que sí. ¿Así que queres tener una separación en buenos términos? ¿Así que no deberíamos pelear y destruirnos porque a vos te parece que con este silencio y tu decisión ya es suficiente? Dejame decirte que te equivocas Carina… ¿Quién dijo acaso que en nuestra relación sos vos la que decide todo? ¿Sos la que se retira cuando se le canta, sos la que huye y desconecta el celular, la que no contesta los llamados, ni los mensajes, ni los correos, la que pide que no le hablen, sos la que decide no amar más y no decírmelo de frente, sino ir contándoselo a los otros extraños antes que a mí, al que se suponía que era tu pareja?. Yo tuve que adivinar que me dejabas de amar por sutilezas como cambiar tu color de pelo y no ponerte el color que me habría gustado. Yo que tuve que comerme un montón de desprecios o de celos tuyos en nombre ¿de qué mentira? Hija de puta, sorry no es un insulto, solo estoy citando tus palabras en el mail que me enviaste y en el que vos misma te definís así: hija de puta.
Eso es todo amor, quería decírtelo personalmente pero me veo obligado a decírtelo x aca
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